‘Norse Mithology’ – Neil Gaiman

Norse Mithology - Neil Gaiman

Exceptuando la grecolatina, la nórdica es probablemente la mitología pagana más conocida y popular en todo el mundo, sobre todo por la aparición recurrente de muchos de sus elementos en libros, cómics, películas y series de televisión que nos han familiarizado con nombres como Odín, Thor, Loki, las Valkirias, el Valhalla… Sin embargo, el conocimiento popular (al menos el mío) no se extiende mucho más allá de ese puñado de nombres. Y aunque siempre he sentido cierta curiosidad por el tema, no había sido hasta ahora suficiente para animarme a saber más, en parte porque el material, las fuentes, las historias, se me antojaban demasiado dispersos.

Por eso aplaudí cuando supe que Neil Gaiman iba a publicar un volumen sobre la mitología nórdica (bien pensado, podría publicitarse como una suerte de American Gods Companion, al menos para la parte asgardiana de esa joya).

Quienes sepan ya algo del tema más allá de los retratos de Marvel o de las leyendas sobre Odín y su corte que trufan la serie Vikingos, pueden echar un vistazo a los más prolijos The Children of Odin (Padraic Colum, 1920), Teutonic Myth and Legend (Donald A. Mackenzie, 1912) –éste incluye también otras historias de las Eddas y las Sagas, además de Beowulf y los Nibelungos, entre otros–, Book of Norse Myths (Ingri and Edgar Parin d’Aulaire, 1967) o los cuatro volúmenes que Jacob Grimm (sí, el de los cuentos, que además fue un reputado filólogo y estudioso) dedicó a finales del siglo XIX a la mitología teutónica (Teutonic Myhology) y en los que analiza y compara desde un punto de vista histórico, narrativo y filológico el folclore y la mitología de Escandinavia, Alemania, el Reino Unido o Europa del Este. Y si después de todo esto os quedáis con ganas de más, siempre podéis acudir a las Eddas (la Prose Edda y la Poetic Edda o Edda Menor y Edda Mayor, en sus traducciones al español).

Si, como es mi caso, preferís empezar por algo más ligero, por un aterrizaje algo más suave, la Norse Mithology de Gaiman es una elección excelente. Como explica en la introducción (supongo que no seré la única fan de las introducciones de sus libros, ¿no?) el propio autor (que admite que su primer contacto con este mundo fue precisamente el Thor de Jack Kirby), se ha basado en textos como las Eddas, tomando relatos, personajes y detalles de aquí y de allá para elaborar su reescritura de estos mitos. Una historia que comienza, siguiendo la tradición de otras cosmologías, “before the begining”, con el nacimiento de los nueve mundos que comprenden la mitología nórdica, y termina, claro, con el Ragnarok, el ocaso de los dioses.

“Before the begining there was nothing –no earth, no heavens, no stars, no sky: only the mist world, formless and shapeless, and the fire world, always burning.”

Entre uno y otro (a decir verdad el Ragnarok, como una ominosa profecía, sobrevuela toda la narración), podemos conocer mejor esos mundos de bruma (Nilflheim) y fuego (Muspell) y el vacío que se extiende entre ambos (Ginnungagap), del que tanta vida nacerá. Sabremos quién es Odín, sus orígenes, cómo y por qué perdió su ojo (“Odin, who was sacrificed by himself to himself”), por qué se le llama “all-father” o “padre de todos” o cómo nos regaló a los humanos de Midgard (si bien involuntariamente) el don de la poesía; conoceremos la historia de la forja del martillo de Thor y por qué tiene un mango tan desproporcionadamente pequeño; dónde radica la longevidad y lozanía de los dioses de Asgard o adónde van tras la muerte quienes no perecen en honorable combate (ya sabemos que a los que sí mueren en el campo de batalla las Valkirias se los llevan al Valhalla, para festejar con Odín y volver a luchar, y festejar, y así ab aeterno). Ni que decir tiene que hay muchas más historias en esta obra, pero no quiero destripar demasiado…

Además de la introducción que mencionaba más arriba, el volumen editado por Bloomsbury cuenta con un glosario de los personajes, mundos, lugares y objetos (sí, los objetos, al menos los importantes, tienen nombres, casi nunca fáciles) más destacados que aparecen en las páginas del libro y perfiles de los tres actores centrales de este drama: Odín, Thor y Loki.

El resto, el grueso de la obra, se articula en torno a casi una veintena de relatos en los que Gaiman combina su habitual maestría narrativa, un afán didáctico (no enciclopédico y nunca aburrido), su también característico sentido del humor y esa singular forma de ver y sentir el mundo y a quienes le rodean (aunque se trate, como es el caso, de dioses, enanos y gigantes) que impregna todo lo que hace y que le permite hacer suyas historias que no son suyas sobre personajes que tampoco lo son y que se lean, aun los pasajes ya conocidos por otras fuentes, como si fuera la primera vez.

En definitiva, el mejor Gaiman, capaz a un tiempo de deleitarse y deleitarnos con relatos imposibles de seres todopoderosos que están, sin embargo, tan atados como los habitantes de Midgard a las redes del destino que tejen las nornas. De poco le sirve a Odín conocer el futuro, saber cómo morirá su amado hijo Balder o cómo se apagará la luz de Asgard, la suya propia y la de todo y a todos los que ama.

Bueno, no de todo…

Incluso en la más cerrada oscuridad hay siempre un resquicio para la luz, por tenue que sea, y aunque con el Ragnarok el caos aniquile el orden asgardiano, quedará en ese caos un resquicio para albergar las semillas de un nuevo comienzo…

PD: La única pega que se le puede poner al libro es que se hace demasiado corto. Espero que un futuro no muy lejano el señor Gaiman se anime a ampliarlo o continuarlo.

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