Empanada voluptuosa

Esta vez no he expoliado la receta de ninguna web, sino que se la he tomado prestada a mi madre. Es una empresa culinaria más sencilla y rápida que las que he acometido anteriormente, pero aun así la traigo por aquí.

La lista de ingredientes es muy corta: harina, hojaldre y un huevo, más lo que se le vaya a meter dentro (en mi primera experiencia empanadil he optado por ponerle jamón york y queso). Lo más complejo quizás sea lo del hojaldre. En los supermercados venden hojaldre en capas, o láminas, o lo que sea, estirado para estos menesteres. Al parecer, aunque esto sólo lo sé de oídas, hay dos tipos de hojaldre, uno que se queda planito cuando lo metes en el horno y otro que se desboca. Como se puede apreciar en la imagen, el mío es del tipo exultante.

La preparación también es bastante simple. Sobre un molde hay que esparcir un poco de harina, y sobre ella poner una de las capas de hojaldre. Se pone el relleno y la otra capa encima, y entonces se cierra bien (con las manitas y la ayuda de un tenedor, si es preciso) para que el relleno no se escape. Una vez sellado, se bate un huevo, se vierte por encima y al horno hasta que esté doradita.

PD: La Apple pie Mninha’s Style va ya por su versión 3.0 (la segunda fue para mi madre y la tercera un auto-regalo para mí, porque hoy se celebra el trigesimoprimer aniversario del estreno en España de La guerra de las galaxias, y los babelistas ya sabéis qué significa…), y cada una es diferente a la anterior. A falta de probar la tercera (lo haremos esta noche), la primera gana por goleada. Será la suerte del principiante.

‘Apple pie Mninha’s style’

[La duda no proporciona seguridad alguna, así que he decidido que a partir de ahora utilizaré nombres sugerentes en lugar de signos de interrogación cuando de mis maniobras en la cocina resulte algo no demasiado parecido a la receta original]

Lejos de amedrentarme por el semifail que salió de mi primer intento de arroz con leche (difícilmente identificable como tal, algo duro pero sin embargo rico), y antes de que se me pasase la fiebre repostera, decidí probar suerte con la tarta de manzana.

Esta vez no saqué la receta de la web de Arguiñano, sino de esta otra. Como hay que ir pantallita a pantallita para ver los pasos de la elaboración, me permito resumirlos aquí:

Ingredientes

Para la masa:
– 125 gr. de harina.
– 65 gr. de azúcar.
– 65 gr. de mantequilla.
– 1 huevo.
– Sal.

Para el relleno:
– 1/2 l. de leche.
– 100 gr. de azúcar.
– 40 gr. de maizena.
– 2 huevos.
– 2 yemas de huevo.
– 1 manzana reineta grande.
– 150 gr. de mermelada de albaricoque.

Elaboración:
Para la masa, se coge la harina, el azúcar, la mantequilla y un huevo y se mezcla. Después, se estira sobre un molde y se cubren sus paredes con la masa. Se mete en el horno 15 minutos a 175º y se aparta.

Mientras tanto, mezclamos y removemos la maizena, la otra porción de azúcar y el resto de los huevos, un potingue al que hay que echarle poco a poco leche fría sin dejar de remover y después ponerlo con un cuarto de litro de leche calentito que debemos tener en el fuego. Seguimos removiendo y cuando espese se vierte sobre el molde. Encima colocamos las rodajitas de manzana y sobre ellas la mermelada. Media hora al horno a 150º y listo.

Hasta aquí la receta oficial. Ahora empieza la mía.

Aunque en la caja que compré el otro día pone Maizena – Harina de maíz, por lo visto eso no es harina. Primer fallo, que podría explicar por qué mi masa era más bien líquida y, aunque la unté por las paredes del molde, en cuanto lo metí en el horno se deslizó todo hacia la base.

Una vez pasados los 15 minutos de horno que indicaba la receta, aquello tenía aún peor aspecto, así que, a punto de abandonar y mandarlo todo al infierno, decidí dejarlo más tiempo en el horno, hasta que aquello al fin se solidificó y dio lugar a algo que ni en el mejor de los casos podría denominarse tartaleta, todo lo más tartaleta-tortilla, porque era eso lo que parecía.

Una ver ¿superado? el primer escollo, seguimos con el relleno (prescindí de la sal y dejé en uno solo, completo, los dos huevos y dos yemas de la receta), que mezclé y batí pero no había forma de que se espesase. En ese momento, como tantas otras veces, Lord Mninha acudió al rescate (aunque ya lo podía haber hecho un ratito antes) y me dijo cómo podía conseguir que aquello se espesase: subiendo la temperatura y removiendo más rápido.

El mejunje se espesó y lo pusimos encima de la tartaleta-tortilla (era poco mejunje, al menos para un molde tan grande). Él cortó la manzana y yo la coloqué sobre la plasta y por último le puse mermelada por encima (pero no de albaricoque, o melocotón, como recomiendan muchas webs, porque la odio, así que probamos con la de cabello de ángel, sin duda la cosa más azucarada que he probado nunca). Y al horno.

Media hora después aquello tenía el mismo aspecto, así que lo dejamos un rato más, con el botón de gratinado encendido para que al menos se tostase un poco la manzana. Cuando estuvo tostadita, sacamos del horno esto:

Se puede cuestionar su ortodoxia o si puede ocasionar un coma diabético (nota mental: menos azúcar la próxima vez), pero no su sabor (está increíblemente deliciosa, aunque esté mal que yo lo diga) ni su naturaleza: es una tarta de manzana.

¿Arroz con leche?

Para mi debut en el mundo de los dulces (en otras ramas de la cocina me desenvuelvo bastante bien, que conste) escogí el arroz con leche, un plato sencillo, que no requería demasiado esfuerzo (ni tiempo) y que siempre ha sido uno de mis postres favoritos (no en vano devoraba las suculentas y enormes fuentes que preparaba mi abuela hasta que dejó de hacerlas).

Como de casi todo, en internet hay cientos (si no miles; tampoco busqué mucho) de opciones, recetas y trucos, y ante la saturación de información, datos y opiniones (sí, en la Red hay sitio hasta para escuelas de opinión sobre cómo se debe hacer el arroz con leche) decidí acudir a una fuente fiable: Karlos Arguiñano.

Por desgracia (o por suerte, porque como se ponga a cantar te puede dar el día) no le tuve en mi cocina, así que tuve que conformarme con la escueta receta que tiene en su web y que paso a copiar aquí:

Ingredientes:
-1 l. de leche.
-1/2 rama de canela.
-125 gr de azúcar.
-150 gr de arroz.
-La cáscara de media naranja y de medio limón.
-Canela molida.  

Elaboración
Pon a hervir la leche con el palo de canela y las cáscaras de limón y naranja. Cuando empiece a hervir añade el arroz lavado y deja cocer lentamente durante 20 minutos removiendo de vez en cuando. Añade el azúcar y sigue cociendo lentamente durante otros quince minutos más hasta que obtengas una textura cremosa. Reparte en recipientes individuales y espolvorea con un poco de canela molida.

La cosa no parecía difícil, así que compré los ingredientes y me puse manos a la obra. El resultado fue esto:

Algo que a un amigo le costó identificar como arroz con leche cuando le envié la foto (gracias por el apoyo), que mi marido definió como un candidato ideal a participar en una película carcelaria (en el papel de la plasta informe e inidentificable que sirven en el comedor) y que yo describo como arroz duro con leche, amarillento y pastoso. Curiosa e inexplicablemente, está bueno, aunque a la receta de arriba debo añadir un par de consejos:

-Aunque ponga un litro de leche, tened a mano dos. Si tenéis una caja a punto de caducar y os preguntáis qué hacer con ella, id a por otra antes de hacer el arroz con leche. Cuando se mete en el frigorífico la leche intima bastante con el arroz y juntos forman una plasta sólo manejable si le añades más leche.

-La receta dice “mover de vez en cuando”. Error. Hay que removerlo mucho y prestarle atención constante, porque si lo dejas cociendo y te pones a tender ropa, como fue mi caso, aunque cada minuto vayas a echarle un ojo, el azúcar se pega a la cacerola, obligándote a retirarlo antes de tiempo (por eso estaba duro) y dejándote, además de un bol lleno de una plasta con aroma a canela, una olla adornada con una bonita capa de azucar, leche y arroz requemado y pegado a la base que cuesta Dios y ayuda quitar.

Estropicios en la cocina (‘aka’ con las manos en la masa)

  • Maizena – 1,58 euros
  • Huevos – 1,09 euros
  • Mantequilla – 1,90 euros
  • Levadura – 1,35 euros
  • Rallador – 3,50 euros
  • Canela – 1,50 euros
  • Batidor – 2,25 euros
  • Confitura – 1,75 euros
  • Manzanas – 2,88 euros
  • Un molde monísimo – 11,50 euros

La ilusión de alguien dispuesta a debutar en el mundo de la repostería con una tarta de manzana no tiene precio (salvo que la gesta ocasione algún estropicio en el hogar), aunque con tanta tontería la puñetera tarta me va a salir por un pico.

Para no lanzarme de entrada a la aventura de las tartas voy a debutar primero con algo más modesto, un arroz con leche. A ver qué rompo.

P. D.: Sí, el impulso repostero nace del mismo sitio que el estudiantil, de una especie de inquietud (o algo así) por hacer cosas diferentes (y no tan arriesgadas como lanzarse en paracaídas), aunque, ahora que lo pienso, todo empezó cuando pillé en el Plus la semana pasada un episodio de Pushing Daisies. Igual tiene algo que ver que su protagonista sea pastelero…