Periodismo, periodistas

Hace tiempo que acumulo mentalmente una lista de ideas sobre periodismo y periodistas sobre las que escribir unos cuantos artículos. Las ideas para artículos suelen ir a parar al cajón de los posts que nunca escribiré. De hecho, este texto lleva durmiendo en la carpeta de borradores más de un año, lo que me ha obligado a eliminar unas cosas y reformular otras. Espero que el resultado sea más o menos coherente. Ni que decir tiene que todo lo que sigue es sólo mi opinión, con la que podéis o no estar de acuerdo. Estaré encantada de debatir al respecto.

Aunque se puede definir el periodismo de mil formas distintas, para mí el periodismo va, en esencia, de contar historias. Ves lo que pasa y se lo cuentas a quien no lo ha visto o no lo sabe. Y, casi tan importante como eso o incluso más, explicas lo que pasa. Cuando trabajo, siempre tengo en cuenta ese triunvirato informar-formar-entretener que tan poco se estila hoy en día. Se puede debatir si los medios tradicionales actuales informan o sólo entretienen, pero desde luego lo que no hacen, salvo notables excepciones, es formar a su audiencia. Lanzamos a las masas conceptos como “prima de riesgo”, “preferentes”, “acciones convertibles” y mil cosas más sin explicar qué demonios es eso. Y esto si nos limitamos a la economía, claro, porque lo mismo puede aplicarse a casi cualquiera de los temas de los que se habla en un medio de comunicación. Seguirle la pista, por ejemplo, a megacasos de corrupción es a veces para nota.

Al hilo de la puesta en marcha del Colegio de Periodistas de Andalucía volvió a la palestra el eterno debate sobre qué es un periodista. Para afiliarse a dicho colegio hay que ser titulado en Periodismo o Comunicación Audiovisual. En principio se pensó en incluir a profesionales del periodismo que llevasen tiempo ejerciendo aunque no hubiesen pasado por la Facultad de Comunicación (o Ciencias de la Información, o como queráis llamarlo) o a titulados en otras disciplinas que hubiesen cursado estudios de posgrado de periodismo. Nada de eso está en los estatutos oficiales publicados en el BOJA.

Ese criterio de admisión es, en mi opinión, una estupidez.

Primero, porque la carrera de Periodismo (al menos cuando yo estudié, en el plan del 93 de la facultad de Sevilla) no sirve para casi nada. Yo me lo pasé muy bien aquellos cuatro años (soy de Córdoba, así que estuve ese tiempo viviendo fuera, conocí amigos y a mi hoy marido), pero de periodismo aprendí bien poco. Eso se aprende trabajando (o con una verdadera carrera de Periodismo). Desde entonces ha habido un par de planes de estudio diferentes, y tal vez la cosa haya cambiado, aunque no sé hasta qué punto.

Segundo, porque ese requisito privilegia a un licenciado en Periodismo que jamás ha ejercido esa profesión (de hecho, se contempla en los mencionados estatutos) sobre quien sí ha trabajado (décadas en algunos casos) en ese campo. Aquí es cuando siempre sale a relucir el intrusismo. Y quienes a él aluden ponen ejemplos como la gentuza que se sienta en los platós de Telecinco a gritar. Está claro que esa gente no puede ser considerada periodista, pero para cerrar la puerta a esos especímenes se deja fuera a quien lleva décadas trabajando en medios de comunicación, como periodistas de pleno derecho, sin haber pasado por una facultad de Periodismo. Y eso no es justo ni para esos profesionales ni para la profesión en sí.

La extensión de las facultades de Periodismo es un fenómeno bastante reciente. Por ejemplo, la de Sevilla es de principios de los 90, y no todo el mundo podía permitirse ir a estudiar a Madrid. Incluso hoy en día son muchos los que no pueden ir a Sevilla o a Málaga (a muchos de los que claman contra el intrusismo porque ahora hay facultades en todas partes se les olvida que en Andalucía hay mucha gente que no vive en ninguna de esas dos ciudades), así que estudiaron lo que pudieron en donde vivían (Filología, Historia…) y en cuanto pudieron empezaron a trabajar en medios de comunicación. Las generalizaciones son siempre injustas, y seguro que entre estos periodistas a los que me refiero hay muchos zoquetes, igual que entre los licenciados en Periodismo, pero he conocido a grandísimos profesionales que llevan 15, 20 o incluso 30 años haciendo un trabajo fantástico y a los que no les ha hecho falta un título en Periodismo.

Parece que por ahora el susodicho Colegio de Periodistas va a tener la misma relevancia que las asociaciones de la prensa, o sea, poca. Pero si llega un momento en el que se exija estar colegiado para poder trabajar, espero que alguien con dos dedos de frente se dé cuenta de que esos criterios de admisión son un disparate. Ni que decir tiene que hasta que llegue ese momento (el de la obligatoriedad) no pienso afiliarme a dicho colegio.

No he dicho qué es para mí un periodista, pero si tuviera que definirlo recuperaría lo que dije al principio: alguien a quien le guste contar historias, contar lo que pasa y explicar a su audiencia eso que ha pasado. Debe saber escribir (o saber hablar, según sea el medio que escoja para desarrollar su labor), ser culto, ser curioso, estar siempre dispuesto a aprender y a escuchar, y, por último pero no menos importante, ser humilde: debe saber que no es infalible, debe admitirlo cuando se equivoca y debe ser consciente de que ser periodista no le da el derecho a tener siempre razón.

En estos últimos meses ha habido muchas movilizaciones de periodistas para defender la dignidad de su trabajo. Los medios de comunicación han echado a miles de profesionales (no sé por dónde anda el recuento de despedidos) desde que empezó la crisis. Han cerrado televisiones, radios y periódicos, y los que siguen abiertos se mantienen con muchos menos trabajadores y mucho peor pagados. Es una buena razón para protestar, pero a mi juicio los lemas bajo los que muchos de estos periodistas se manifiestan son, cuanto menos, desafortunados. Puedo estar más o menos de acuerdo en el “Sin periodistas no hay periodismo”, aunque hay mucho periodismo fuera de los medios de comunicación tradicionales, pero lo de “Sin periodismo no hay democracia” es una tontería. Insisto, hay que ser un poco humildes, porque aquello de que la prensa es el cuarto poder hace tiempo que pasó a la Historia.

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