El día de la poesía (Shakespearean edition)

Ya dije que no descartaba seguir dando la brasa con versos, así que allá va otra tanda, esta vez de William Shakespeare, del que es fácil recomendar cualquiera de sus obras y muy difícil decir algo nuevo sobre ellas.

En realidad recomendar algo de Shakespeare no es tan fácil. ¿Un soneto? ¿Una tragedia? ¿Una comedia? ¿Una historia? Cualquiera de los anteriores valdría, y aunque sus obras de teatro no son propiamente poesías, supongo que me perdonaréis la licencia si apuesto por pasajes versificados, ¿no?

Como decía, es difícil seleccionar, así que apunto dos pasajes que he conocido en estos últimos meses, uno de Macbeth y otro de As You Like It (Como gustéis). El primero corresponde a la escena quinta del quinto acto de la tragedia. El protagonista acaba de conocer la muerte de su esposa, Lady Macbeth (no, no he avisado del espoiler, pero en las tragedias de Shakespeare muere gente a puñados, así que la alerta de espoiler tal vez deba ser sobre quién sobrevive). No sólo llora su pérdida (el célebre “Tomorrow, and tomorrow, and tomorrow”) sino que de paso reflexiona sobre la fugacidad y futilidad de la vida, una “breve llama”, “un paseo entre las sombras”, “una historia contada por un idiota llena de sonidos y furia que no significan nada”:

She should have died hereafter;
There would have been a time for such a word.
Tomorrow, and tomorrow, and tomorrow,
Creeps in this petty pace from day to day,
To the last syllable of recorded time;
And all our yesterdays have lighted fools
The way to dusty death. Out, out, brief candle!
Life’s but a walking shadow, a poor player
That struts and frets his hour upon the stage
And then is heard no more. It is a tale
Told by an idiot, full of sound and fury
Signifying nothing.

El fragmento de As You Like It, aun tratándose de una comedia, no es mucho más alegre. Tampoco lo es Jaques, el personaje que declama este monólogo en la séptima escena del segundo acto. Comienza con el conocido “el mundo entero es un escenario”, una idea que, como otras muchas en Shakespeare, no es original suya, aunque, también como otras muchas, la conocemos gracias a él, a la forma que él les dio, sus palabras, sus versos, sus rimas y su capacidad para ensamblar ideas, personajes, historias y anécdotas de una forma nunca lograda hasta entonces y nunca igualada después. Además del mundo como escenario, con hombres y mujeres paseándose por él interpretando cada uno su papel, en este monólogo están también las conocidas como siete edades del hombre, desde la cuna a la tumba (o casi, “sin dientes, sin ojos, sin gusto, sin nada”). Es un poco largo, así que aquí hay una traducción al español:

All the world’s a stage,
And all the men and women merely players:
They have their exits and their entrances;
And one man in his time plays many parts,
His acts being seven ages. At first, the infant,
Mewling and puking in the nurse’s arms.
And then the whining school-boy, with his satchel
And shining morning face, creeping like snail
Unwillingly to school. And then the lover,
Sighing like furnace, with a woeful ballad
Made to his mistress’ eyebrow. Then a soldier,
Full of strange oaths and bearded like the pard,
Jealous in honour, sudden and quick in quarrel,
Seeking the bubble reputation
Even in the cannon’s mouth. And then the justice,
In fair round belly with good capon lined,
With eyes severe and beard of formal cut,
Full of wise saws and modern instances;
And so he plays his part. The sixth age shifts
Into the lean and slipper’d pantaloon,
With spectacles on nose and pouch on side,
His youthful hose, well saved, a world too wide
For his shrunk shank; and his big manly voice,
Turning again toward childish treble, pipes
And whistles in his sound. Last scene of all,
That ends this strange eventful history,
Is second childishness and mere oblivion,
Sans teeth, sans eyes, sans taste, sans everything.

Difícil de superar, en mi opinión. Bueno, se puede mejorar un poco (o mucho) si se escucha cómo lo lee Benedict Cumberbatch. Para aquellos no familiarizados con el trabajo del señor Cumberbatch, diremos que es un gran actor con una voz maravillosa que sabe muy bien cómo usarla. Antes de ponerse el abrigo de Sherlock Holmes, abrasar a enanos y complicarle la vida a la tripulación del Enterprise ya tenía una amplia trayectoria como lector de audiolibros y actor en obras teatrales y radiofónicas. Esta versión del monólogo está algo mutilada y además pertenece a un anuncio de Google+, pero no me lo tengáis en cuenta. Simplemente escuchad su voz. Mejor con auriculares, claro…

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