‘Trek reloaded’

Puede que sea por la edad o porque ya me han decepcionado en demasiadas ocasiones, pero el caso es que hace ya un tiempo que decidí dejar de esperar nada. Consciente o inconscientemente, mis expectativas cayeron en picado y ante cualquier película, libro o serie de televisión comencé a conformarme con no sentirme estafada ni pensar que había tirado el tiempo y/o el dinero.

Ese es uno de los motivos por los que no aguardaba impaciente el estreno del Star Trek de J. J. Abrams. El otro es que no quería que se hiciera otra película con Kirk, Spock, Bones y compañía. Aunque tengo vagos recuerdos de mi infancia de alguna de las películas (emitidas por televisión), mi idilio con el Enterprise comenzó unos años después, cuando tenía unos 14 años y a Canal Sur le dio por poner la serie entera un verano. Y me atrapó. No sólo por sus historias (evidentemente no fue por la sofisticación de sus efectos especiales, aunque lo del teletransporte, por mucho que fuera una solución para ahorrar costes, siempre me fascinó), sino sobre todo por sus personajes (especialmente el trío protagonista).

Cuando terminé con lo que ahora se conoce como TOS (The Original Series) seguí profundizando en la franquicia, aunque la exploración duró poco. No me gustaba La nueva generación, ni (aunque eso lo vi mucho después) Espacio profundo 9 o Voyager. Enterprise no estaba mal (aunque debo admitir que apenas he visto un par de episodios), porque en cierta forma recuperaba el espíritu original, en el que el humor, muchas veces entre líneas, formaba también parte de la tripulación.

Con la franquicia más que agotada, Abrams anunció que dirigiría una nueva película, en la que contaría cómo se conocieron Kirk, Spock, McCoy, Scotty, Sulu, Chekov y Uhura. Y no me gustó. Bones y Scotty estaban muertos, Spock muy mayor, Kirk hacía ya mucho que no entraba en el uniforme y no me hacía gracia la idea de que otros actores los interpretaran, porque ellos eran ellos.

Después se anunció el casting, que tampoco me gustó, con una salvedad: si había alguien, aparte de Leonard Nimoy, que pudiese encarnar a Spock, ése era sin duda Zachary Quinto. Y eso es lo único en lo que no me equivoqué.

Este larguísimo prólogo trata de explicar, aunque no sé si lo he conseguido, que no me senté a ver la película como una devota seguidora dispuesta a disfrutar. Lo hice con recelo, pensando que al menos salía Nimoy, pero la historia sólo necesitó unos minutos para engancharme, los del emocionante prólogo, y no me soltó hasta el final, en el que la partitura de Michael Giacchino se funde con el tema original de Alexander Courage.

La mejor forma de revitalizar una franquicia es volver al principio, y por eso Abrams ha hecho una película para todos los públicos que sin embargo disfrutan mucho más los iniciados, porque las dos horas de metraje están plagadas de guiños. Como es normal, no podía faltar el “soy médico, no…” de McCoy, aunque la lista de homenajes la encabezan la presentación de cada uno de los personajes (mi favorita fue la de Bones) y el Kobayashi Maru, la prueba irresoluble que solamente pudo pasar Kirk, de una forma bastante imaginativa (con trampas).

Pero el mayor consuelo que se podría ofrecer a los seguidores reticentes (yo misma, como he explicado más arriba) es la presencia de Leonard Nimoy. Su aparición es uno de los momentos más emocionantes del filme (una pena que ya se conociese, aunque eso no evitó que se me saltasen las lágrimas cuando le escuché decir “soy y siempre seré tu amigo”) y pone en escena la excusa argumental de la que se ha valido Abrams para reinventar Star Trek (más allá de que, como dice mi marido, no sabemos cómo eran los personajes antes de que comenzasen su misión a bordo del Enterprise): el viaje en el tiempo de Spock (y de Nero con él) ha cambiado el curso de los acontecimientos.

Kirk perdió a su padre al nacer y Spock vio morir a su madre y su planeta engullidos por un agujero negro. Estos Kirk y Spock son diferentes porque no son los que conocemos. Y en esta nueva línea temporal puede pasar cualquier cosa. Cuando me di cuenta de la estratagema estuve a punto de aplaudir, y a lo largo de la película tuve ganas de hacerlo unas cuantas veces. Como he dicho, hacía mucho que no me lo pasaba tan bien en un cine, que una película no me enganchaba desde el primer minuto al último y que terminaba con ganas de más, de mucho más.

Me encantó la historia, con ese Nero que tanto recuerda a Khan (léase Khaaaaaaaaaaaaaaan), y los actores, con los más que correctos Zachary Quinto y Chris Pine (evidentemente siempre preferiré a Nimoy y Shatner -por ahí he leído que el Shatner de la serie original no era guapo; a veces me preguntó qué ve la gente, porque la palabra guapo se queda corta-, pero eso no tiene nada que ver), aunque creo que Karl Urban (el nuevo Bones) les gana a los demás por goleada.

Aunque los elogios son casi unánimes (el crítico de El Correo de Andalucía titulaba su reseña OMG!!!, tal cual), hay dos puntos de controversia, y los dos tienen que ver con nuestro vulcaniano favorito. El primero de ellos es su emotividad, por ejemplo cuando está a punto de estrangular a Kirk. Admito que es extraño (a Spock le hemos visto otras veces alterado, casi siempre por fenómenos químicos o electromagnéticos, por ejemplo), pero hay que tener en cuenta lo que dije más arriba, que este Spock no es el mismo que conocemos (además, acaba de perder a su madre).

El segundo punto de fricción es Uhura. A todo el mundo le rechina su relación (a mí me sorprendió, no voy a negarlo, pero no me rechinó), pero vuelvo a lo mismo: este Spock ha seguido un camino diferente para llegar aquí, y aunque no fuese así, seguiríamos sin saber si esa relación existía (o existió con anterioridad) en la Star Trek que conocemos. Además, no hay que olvidar que, en los primeros borradores sobre la serie, Spock y Uhura estaban juntos, un detalle que fue eliminado a petición de la cadena y que aporta un nuevo punto de vista a la inminente revisión que planeo hacer de toda la serie.

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5 comentarios sobre “‘Trek reloaded’

  1. Sin que sirva de precedente, coincido: ‘Star Trek (2009)’ es un peliculón, una película de las que ya no se hacen. ¿Hay efectos apabullantes? Claro, estamos en 2009 y es Star Trek, pero hay más: hay personajes, hay humor, hay acción y hay, sobre todo, aventura en el sentido clásico del término. Situaciones de esas que son absolutamente emocionantes, ‘bigger than life’, de las que también había en la trilogía clásica de Indy y que tanto eché de menos en ‘La calavera de cristal’. Esta película es la recuperación de un género, el de la ‘space opera’, que no llegaba a la gran pantalla con tanto éxito desde… ¿’El Retorno del Jedi’? Que aprenda Lucas a hacer una precuela sin insultar la inteligencia ni de los seguidores ni de los neófitos. Correctísimo equilibrio de Abrams.

    También me emocionó escuchar el tema de Alexander Courage en los títulos de crédito finales (aunque ya sabía que estaría ahí), pero me habría emocionado mucho más escuchar el de Jerry Goldsmith (http://www.youtube.com/watch?v=7AiSbxZYViE), con el que identifico mucho más al Enterprise.

    Y Uhura (¿o debería decir Zoe Saldana?) no es un <>punto de fricción<>, es otra cosa que creo que obviaré por evidente 😉

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  2. Creo que adivino qué es para ti Zoe Saldana 😉

    Me alegro de que compartas mi entusiasmo, aunque debo decir que yo no me sentí insultada por la pre-trilogía. ¿Podría haberlo hecho Lucas mejor? Sin duda, pero esta ‘Star Trek’ es grande por sí sola, sin necesidad, creo, de compararla con nada.

    En lo que sí discrepo abiertamente es en tu sugerencia musical. Para mí, el tema de Goldsmith es el de ‘La nueva generación’ y el de Courage el de ‘los míos’, así que creo que la elección es acertada.

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  3. No, claro. Mi intento de comparación iba más encaminado hacia Indy, por lo de ‘película de aventuras’ en general que hacia la pre-trilogía de Lucas, que venía al caso sólo porque no es ‘space opera’.

    Respecto a la música, he leído en otros sitios ese mismo argumento de los temas de Goldsmith como ‘música de la nueva generación’, pero no lo entiendo, porque la música de Goldsmith estaba en Star Trek TMP (1979), así que a mi me vale como música para la troupe de Kirk.

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  4. Aunque la música de Goldsmith estaba en la primera película, ha quedado para la posteridad como la intro de ‘La nueva generación’. Como digo, mi encuentro ‘consciente’ con las películas se produjo después de la serie, así que para mí Kirk y sus chicos ya tenían una banda sonora. No es que no me guste, es que siempre he preferido la de la serie, y para mí esa es la música de ‘Star Trek’.

    Perdona por haberte entendido mal, aunque lo de Indy es algo más complejo. Que fuese una continuación, no una vuelta al principio, y con todos los responsables implicados, hace mucho más complicado cualquier cambio, cualquier renovación, que es lo que Abrams ha hecho: ha cogido tres o cuatro cosas pero después ha hecho lo que le ha dado la gana. Y le ha salido muy bien.

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