La semana de los Oscar: la previa

Aunque me prometí a mí misma que dejaría de escribir para el periódico en el que trabajo (es una larga historia que se resume en que escribir no forma parte de mi trabajo diario y por eso, si quiero escribir algo, tengo que hacerlo en casa, en mi tiempo libre), y por eso no hice nada para los Globos de Oro ni para los Goya (creo que para esto último no necesito ni justificación), aunque no he podido decir que no a los Oscar. Me permito la licencia (para eso lo he hecho yo) de pegar a continuación el texto de la previa que he publicado hoy y, de paso, dejo el enlace a la noticia original y también a piezas (estas de agencias) que he ido metiendo estos días, como una sobre los perdedores históricos de los Oscar u otra sobre los olvidados de este año, textos que no le interesan al lector medio de dicho periódico pero que meto básicamente porque soy imbécil. Esta noche haré para el periódico un seguimiento en directo de la ceremonia, que probablemente tampoco nadie lea, pero si queréis saber cómo va la cosa, daos una vuelta por allí.

La hora de Penélope Cruz

La intérprete puede convertirse la próxima madrugada en la primera actriz española que logra un Oscar por su papel de reparto en el filme de Woody Allen ‘Vicky Cristina Barcelona’.

Consiguió su primera candidatura a los Oscar gracias a Pedro Almodóvar, que le dio el papel de su vida en Volver, y ahora ha logrado la segunda, esta vez de reparto, con otro maestro, Woody Allen, con el que ha rodado Vicky Cristina Barcelona y gracias al que ha ganado casi todos los premios por los que ha competido. El único que hasta ahora se le ha escapado ha sido el Globo de Oro, que fue para Kate Winslet, aunque con la inglesa fuera de juego (compite aquí también por El lector, pero en la categoría principal), Penélope Cruz lo tiene todo a su favor para convertirse esta noche en la primera actriz española premiada por la Academia de Hollywood, salvo que en su camino se cruce alguna de sus competidoras: Amy Adams y Viola Davis (seleccionadas ambas por La duda), Taraji P. Henson (El curioso caso de Benjamin Button) y Marisa Tomei, que compite por El luchador y que, según la rumorología, nunca debió ganar el Oscar que le dio en 1993 Jack Palance.

La de Cruz será la única presencia española –Javier Bardem debería aparecer para entregar, precisamente, el premio a la Mejor Actriz de Reparto, pero entre su alergia a las ceremonias y las novedades que promete la Academia, no se sabe si la noche seguirá el patrón de años anteriores– en una gala en la que no estará Los girasoles ciegos, representante española que se quedó fuera de un quinteto de nominadas al galardón a la Mejor Película en Habla no Inglesa en el que parte como favorita la israelí Vals con Bashir, primera cinta animada candidata en esta categoría.

Los premios

Por muchos titulares que esté acaparando estos días Penélope Cruz, el premio al que opta sólo es uno de los 24 (25, si contamos el honorífico –el galardón Jean Hersholt– que recibirá Jerry Lewis) que se entregarán esta noche, una noche en la que, salvo sorpresa, se enfrentan cara a cara dos películas: El curioso caso de Benjamin Button y Slumdog Millionaire. Los filmes de David Fincher y Danny Boyle optan, respectivamente, a 13 y 10 estatuillas, y compiten directamente en casi todas las categorías, como Mejor Película, Dirección, Guión Adaptado, Montaje o Fotografía, aunque la primera tiene dos nominaciones para sus actores (Brad Pitt y Taraji P. Henson) y la segunda ninguna.

Pero esa no es la única diferencia entre ambas, porque la primera es una gran producción, de espíritu más clásico, por así decirlo, y la segunda una pequeña joya independiente que ha costado diez veces menos, a duras penas ha encontrado distribuidor en Estados Unidos y tiene un reparto plagado de actores desconocidos, muchos de ellos no profesionales.

A la meta final de esta larga temporada de premios la cinta de Danny Boyle llega con cierta ventaja, la que le otorga su triunfo en los Globos de Oro y en los Bafta, así que, de ser cierto eso de que predicen lo que va a pasar en los Oscar, el inglés debería tener la victoria en el bolsillo.

Junto a esos dos títulos, otros tres compiten por el premio mayor de la noche: El lector, Mi nombre es Harvey Milk y El desafío: Frost contra Nixon y, como Fincher y Boyle, sus tres autores, Stephen Daldry, Gus van Sant y Ron Howard, luchan también por la estatuilla al Mejor Director, un trofeo que por el momento sólo tiene en casa Howard.

En cuanto a las categorías de interpretación, si sigue la tendencia marcada por las ceremonias de premios anteriores, el maltrecho luchador del no menos maltrecho Mickey Rourke no debería tener problemas para imponerse al Benjamin Button de Brad Pitt, el Nixon de Frank Langella, el Harvey Milk de Sean Penn y el Richard Jenkins de The visitor, como tampoco debería tenerlos Kate Winslet, que hasta ahora ha ganado todos los premios por los que ha competido por su papel en El lector. Aquí se enfrenta a Anne Hathaway, Angelina Jolie, Melissa Leo y Meryl Streep, que sigue batiendo récords y con esta suma ya su decimoquinta nominación.

En el apartado masculino de Reparto parece que la estatuilla tiene un ganador claro: el fallecido Heath Ledger, que con su interpretación del Joker en El caballero oscuro (que, para disgusto de sus seguidores, se ha quedado fuera de las categorías principales, aunque atesora ocho nominaciones) puede unirse a Peter Finch, el único actor que recibió (por Network) una estatuilla a título póstumo.

La ceremonia

Una gala “diferente, arriesgada y audaz” es lo que prometió el presidente de la Academia de Hollywood, Sid Ganis, en el tradicional almuerzo que la institución ofrece a los nominados. Ganis garantizó que la de esta noche será una ceremonia única (tan única que poco se sabe de cómo transcurrirá, salvo que no habrá monólogo cómico inicial y que habrá un único montaje para las tres canciones nominadas), a lo que contribuirá la elección de tres debutantes: Bill Condon y Lawrence Gordon como productores y Hugh Jackman como presentador.

Aunque ya ha conducido la ceremonia de los Tony, es la primera vez que el australiano dirigirá los Oscar y también la primera que la Academia prescinde de cómicos (Jon Stewart, Ellen DeGeneres, Chris Rock o Steve Martin han sido los presentadores de los últimos años). El reto de Jackman no será fácil. En sus manos está amenizar una gala larga (suele rozar las cuatro horas, aunque este año aseguran que no pasarán de tres) que en los últimos años ha ido perdiendo audiencia y hacer que, quizás, los seguidores de los Oscar dejen de echar de menos a Billy Crystal.

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