La becaria con pamela (I)

En un mundo ideal, los becarios serían estudiantes o recién licenciados ávidos de conocimiento y ansiosos por entrar en el mundo laboral que llegarían a redacciones (hablo siempre de periódicos porque es lo que mejor conozco) con personal suficiente para enseñarles y guiarles en sus primeros pasos laborales. En el mundo real, son un estorbo. Llegan normalmente en verano, a redacciones justitas de personal y, para desesperación de los titulares que los reciben cada verano, son año tras año más torpes, flojos y arrogantes, y cada vez tienen menos idea del mundo en general y del periodismo en particular. Para ellos, las prácticas son sólo un método de ganar dinero fácil para pasar un buen verano sin plantearse, ni remotamente, qué demonios van a hacer cuando terminen esa carrera en la que nadie sabe por qué se han metido.

Antes de proseguir, conviene hacer un inciso para aclarar la situación de los becarios en mi periódico, no sea que alguien piense que viven explotados desempeñando el trabajo de redactores de plantilla, algo que se hacía cuando yo empecé pero que hoy, con los individuos que nos mandan las facultades, sería impensable. Los becarios modernos trabajan cuatro horas al día, ni un minuto más; descansan todos los fines de semana y festivos; cobran 300 euros al mes (más del doble de lo que me pagaron por todo mi primer verano en el negocio y también más del doble de lo que ganaba con mi primer contrato) y, en vista de su ineptitud, rara vez hacen algo más que breves, reportajes de relleno, agendas y tareas de ese corte, porque cualquier cosa que les pidas que hagan (porque no tienen iniciativa para preguntar siquiera qué hacer) habrá que rehacerla después.

No voy a negarlo: no me gustan los becarios. No tengo paciencia ni vocación docente (por fortuna para esas manadas de niños analfabetos que llenan las aulas en estos tiempos y a los que inexplicablemente mi hermano, que sí tiene vocación docente, soporta sin haberle prendido fuego a ningún colegio) ni tampoco me gustan los niños, por eso no estudié para dedicarme a eso y no entiendo por qué tengo que perder el tiempo en enseñarle nada a alguien que no tiene el menor interés por aprender.

Naturalmente, hay excepciones, y hay becarios que se han convertido en buenos profesionales, pero en esa corta lista no está la protagonista de esta historia que sigue a este larguísimo prólogo y a la que llamaremos, por razones que explicaré más adelante, la becaria con pamela (tiene un nombre real, por supuesto, pero es mucho menos divertido).

(Continuará)

6 comentarios sobre “La becaria con pamela (I)

  1. Sita Quejicus ibas a ser. Y pensar en la cantidad de zapatillas que se harán en Tailandia por 12€/día y 65h/semana (más festivos).OK, rechazo a quienes no muestran interés (becarios o no) y me desagradan las que no muestran iniciativa.OK, si te ponen sólo 4h debe ser para que las aproveches a tope (sin robarte la vida que habitualmente te roban las empresas)PERO también digo que los becarios no son para cubrir puestos de trabajo, Mninha, para eso creo que existen contratos por pico…Personalmente creo que un becario siempre debe pedirte que revises su trabajo! Se supone que es a los 3 meses cuando ya debe estar capacitado para tomar la responsabilidad de firmar algo con su nombre.Evidentemente no sois una ONG y tenéis becarios para hacerles de docentes, sino para haceros más fáciles alguna tarea… pero no creo que sean para hacer rápido y bien las tareas de menor responsabilidad, sino para ahorrar tiempo en cualquier tarea, o sea, tienes una mano extra durante 4h que inicialmente no está conectada a tu cerebro, pero que sabe garabatear y que teóricamente es mejor que tener una calculadora-fotocopiadora extra.

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  2. No creo que sea cuestión de quejas, la verdad. Lo que si puedo afirmar es, sin miedo a equivocarme en abosoluto, es que los becarios recientes que conozco suelen llegar con ínfulas de salvadores del mundo y actitudes prepotentes que rayarían en lo ridículo si no se estrellaran directamente con la dura piedra de lo enorme de su inútil ego. La falta de interés por cualquier tema que no sea la noticia del siglo no es siquiera un problema aislado sino la norma casi ineludible. Esto se refleja, entre otras cosas, en la facilidad para desaparecer del lugar en el que cursan la beca a los dos segundos de haberse cumplido las, escasas, horas que deben estar en él. Y todo ello obviando que, en la mayoría de los casos, ni siquiera aparecen por la redacción a la hora establecida para comenzar la jornada.Otra cosa es el papel que cumplen o deben cumplir los becarios en cuestión, sus deberes y derechos y lo que la empresa opina y hace al respecto. Mninha no dice en ningún momento que los becarios estén para cubrir puestos de trabajo,no creo que sea de esa opinión. Lo que si dice es que eso ocurre y puedo constatar que también lo hace en mi empresa. En ella, y en otras, la situación consiste en que la empresa obtiene pingües beneficios, en forma de ayudas financieras o fiscales, por el simple hecho de tener becarios. Este hecho es aprovechado sistemáticamente para recurrir y ‘usar’ esos becarios en épocas en las que, curiosa y sospechosamente, los redactores ‘titulares’ están de vacaciones, normalmente en verano, por lo que los becarios se ven abocados a ocupar esos puestos casi por obligación y sin la preparación por la que ingresado en el medio en cuestión y que merecen.A su vez se da la paradoja de la no existencia de nadie que guíe a los implicados en las labores que deben desempeñar, ni siquiera en los básicos ‘esto se hace así’ o ‘esto no se hace así’, lo que unido a que los becarios, hablo siempre de lo conocido directamente, no preguntan casi nunca si han hecho algo bien, ni piden ayuda ni la corrención de su trabajo, hace que la situación sea, cuando menos, un caos. Personalmente puedo afirmar que las ganas de aprender en lo que me ha tocado ver son escasas, estando más centrados en salir pronto del trabajo que en ser productivos y aprender algo.Seguro que meto la pata en todo lo que he escrito, lo sé, pero la mala impresión de todos los años que llevo en la empresa respecto a este tema se agrava en los tiempos recientes y se reflejan en la frase que en más de una ocasión he escuchado en relación con algún becario de fotografía, por poner un ejemplo: “Este se ha creído que es Cartier Bresson”Pido disculpas si he molestado a alguien, en cualquier caso.Saludos.PD: Y, dicho sea de paso, que quede claro que no he hecho referencia a las vicisitudes de mi época de becario ni al nivel de formación/conocimientos generales/lectura/escritura que traen en la recámara la mayoría de los aludidos. Esa es otra, y muy larga, cuestión.

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  3. Que levante la mano el que no haya sido becario…A ver, no voy a redundar en lo que ya se ha comentado y con lo que en general estoy de acuerdo. El concepto de “becario” se ha desvirtuado totalmente por ambos lados: por parte de los chavales, mejor no entrar en el nivel de formación básica que traen, pero dejando esto a un lado para no suicidarnos en masa, lo que me resulta muy triste es el cambio de actitud que he notado en la mayoría de ellos (con honrosas excepciones, que conste también esto). Nosotros no fuimos así…Y por parte de la empresa-explotadora y las personas encargadas de supervisar a los becarios, sólo un apunte: en mi primer periplo como becario, en uno de los múltiples despropósitos que cometí, mi “tutor”, un chaval llamado Javier Arias, excelente profesional y mejor persona, me dijo: “no te preocupes, que lo que tú hagas es responsabilidad mía, para eso tú eres un becario y yo un responsable de sección”. Yo nunca olvidaré esa frase, pero, ¿alguien ha escuchado algo parecido últimamente de boca de alguien responsable?

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  4. @Rafilla: Todos tenemos claro que los becarios no deberían cubrir puestos de trabajo, pero en muchos sitios es así, lamentablemente, y de eso no tenemos culpa los trabajadores. Mi marido, yo misma y muchas personas que conozco hemos cubierto puestos de trabajo siendo becarios, algo que hace diez años era factible (moralmente discutible pero posible) pero que hoy, con los becarios actuales, es imposible. A sus evidentes carencias formativas (de las que no tiene toda la culpa el desquiciado sistema educativo actual, en el que se discute sobre la asignatura de Religión o Educación para la Ciudadanía mientras en las aulas se aprueba a analfabetos funcionales que creen que el conocimiento está sobrevalorado porque todo lo puedes encontrar en Google) añaden una apatía incomprensible en chicos de 20 años que se enfrentan por primera vez al mundo real, al trabajo con el que en teoría pretenden ganarse la vida.Evidentemente, hay que revisar el trabajo de los becarios, y de los redactores, y de los jefes, pero revisar no es sinónimo de rehacer, y eso es lo que hay que hacer con el ‘trabajo’ de los becarios actuales. No hacen rápido y bien cualquier tarea, ni nada, ni ahorran tiempo, porque tienes que encargarles algo para que estén ‘entretenidos’ (si por ellos fuera pasarían las cuatro horas navegando por internet), explicarles paso a paso cómo se hace y rehacerlo después (insisto, no revisar: rehacer), así que no ahorran tiempo y trabajo, sino que te lo quitan a ti, por lo que normalmente alargas tu jornada laboral por culpa de alguien que al día siguiente va a cometer exactamente los mismos errores que hoy le has corregido (y seguro que añade alguno nuevo).Y todo esto pasa en redacciones ya escasas de personal, que a duras penas consiguen salvar el día a día, por lo que la llegada a ellas de los becarios, hoy en día, ni les ayuda a ellos ni nos ayuda a nosotros, así que no tiene demasiado sentido.@Invitado de invierno: El problema principal es la actitud, porque puedes enseñar casi cualquier cosa a alguien que realmente quiera aprender. La cuestión es que todos los años nos llegan personas (lista en la que incluyo a bastantes ‘profesionales’) que no sé para qué demonios estudian Periodismo.Yo nunca he escuchado algo así, por desgracia, sino algo más duro que curiosamente me ha sido muy útil y que me dijo el director del segundo periódico en el que fui becaria (y en el que, una vez contratada, nunca descansé un fin de semana y casi nunca dos días seguidos) cuando a sus oídos llegó mi queja de que siempre era la becaria que salía más tarde. No recuerdo sus palabras exactas, pero era algo así como que no importaba que fuese becaria, redactora o jefa; yo tenía que hacer lo que se me ordenase y tenía que hacerlo bien. Y a partir de entonces procuré hacerlo, ahí y en los siguientes sitios en los que trabajé, en los que me he topado (y tú también) con muchos ‘profesionales’ de la escuela “ese no es mi trabajo” o “para la mierda que me pagan no voy a hacer más/hacerlo mejor”.

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  5. Te acompaño entonces en el sentimiento, es que cuando falla la “actitud” puedes olvídarte de todo lo demás… cagarruta de becario y cagarruta de RRHH.Espero que encontréis la forma de motivarla emocionalmente, la suerte de vuestra vocación es que hay hueco para la creatividad, mi trabajo actual es bastante más cerrado en ese aspecto.Sip, es paradójico… y luego está la pescadilla que se muerde la cola, cuando se lamentan de haber caido en la apatía porque no les reconocen su trabajo… (o sea, porque han sido apáticos con ellos :3). Mi experiencia es que no eran lo suficientemente empáticos antes, es decir hacian bien su trabajo pero no se implicaban. Como dices la gente lo que espera es que hagas bien tu trabajo, pero has de saber que no tendrás un “excelente!” si no te implicas y que en la puñetera vida tendrás ocasión de “tomar decisiones” si no te implicas.Pero aparte de los proactivos, sí respeto a quienes dicen “ese no es mi trabajo” y a los que hacen “el mínimo”, porque en mi curro enseguida te comes marrones y jornadas interminables. Mientras no escurras el bulto cuando sí que toca responder y sacrificarse, me basta.Y creo que aquí termina mi primera parte también XD de ser en papel no ganaba sueldo yo pa bolis… Salu2!!

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  6. Claro, si el problema es ese, que no dan nada pero lo exigen todo, y hay que tragar mucho para conseguir un poquito (a veces ni aun así). Yo puedo entender a los que hacen el mínimo, pero siempre y cuando hagan en efecto el mínimo y no menos y, sobre todo, cuando no cae sobre mí eso que no han hecho, como me ocurre a diario en mi actual puesto (y no con becarios).Sí que es cierto que nos enrollamos bastante, jeje 😉

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