Sábado por la mañana

Normalmente soy de mal dormir y, como es lógico, también de mal despertar. Por la mañana, cuando suena el despertador, apenas consigo arrastrarme hasta la cocina (que está en una planta distinta a la del dormitorio, así que la escalera multiplica el riesgo) para ponerme un café (que tengo que dejar hecho la noche anterior, porque poner la cafetera en esas condiciones sería una debacle). Ya con el café en la mano (y algún cortadillo o algo dulzón para acompañar) llego como puedo al sofá y pongo la tele, con la esperanza de que el ruido (no sería la primera vez que dormito en el silencio matutino del salón) y la cafeína se alíen y consigan despertarme. Como mis neuronas van saliendo de su letargo una a una, despacito, me pongo un informativo, que es lo más inocuo que hay por la mañana.

Pero hoy es sábado, lo que significa que hasta los canales de información tienen horarios extraños, y esta mañana, cuando me he sentado ante la tele con mi café, en el 24 horas de TVE ponían Redes (y ya he dicho antes que recién levantada no estoy para nada, mucho menos para ver un programa que no entiendo ni cuando tengo todas las neuronas de servicio) y en CNN+ un debate sobre la crisis del Real Madrid con el pelmazo de José María Calleja, el no menos pelmazo de Manu Carreño y un tercer individuo que no conocía y al que no tenía ganas de conocer.

Así las cosas, comencé a deambular por el resto de canales, hasta que me encontré a Kelsey Grammer en Antena 3. Y ahí me quedé durante un buen rato, hasta que descubrí que aquello era una tv-movie navideña en la que Frasier interpreta nada menos que al hijo de Santa Claus (Charles Durning), que está a punto de heredar el negocio familiar. ¿Debí haber apagado la tele en ese momento? Probablemente. Pero estaba esperando a que mi marido se levantase (los sábados por la mañana toca limpieza de la casa, y es un trabajo en equipo) y no tenía mucho más que hacer (nada que tuviese ganas de hacer, claro), así que seguí viéndola, hasta que llegó un punto en el que quise saber cómo acababa (bueno, no saber, porque ya sabía cómo acababa; quería ver cómo se consumaba su historia de amor con Ana Ortiz, la hermana de Betty, aunque teniendo en cuenta que era un telefilme matutino navideño me temía que la cosa iba a ser muy comedida, como así fue).

Entre pitos y flautas perdí algo más de una hora de mi vida viendo (con sus interminables pausas de anuncios de juguetes incluidas) algo llamado Mr. St. Nick que ni siquiera tiene título en español (pero al parecer sí que la han distribuido) y de la que sólo he encontrado esta foto, que es su discutible cartel. La tontería me ha servido para documentarme un poco sobre la desastrosa vida personal de este pobre hombre, que en su infancia/juventud vivió el asesinato primero de su padre y luego de su hermana; unos años después, un tiburón se cargó a su hermanastro. La Wikipedia dice que empezó a beber a los nueve años (lo creo algo exagerado) y, entre unas cosas y otras, los problemas con el alcohol y/o las drogas y/o alguna acusación de violación lo han acompañado todo este tiempo, hasta que hace unos meses sufrió un infarto que casi lo deja en el sitio y que, según él, frustró la continuación de la serie que suponía su regreso a la tele tras dos décadas interpretando al psiquiatra Frasier Crane: Back to you. No sé si esto es cierto, como tampoco sé si realmente empezó a beber a los nueve años, pero lo que tengo claro es que la próxima vez dejo Redes.

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2 comentarios sobre “Sábado por la mañana

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