La camisa y el lago

Por alguna extraña razón que desconozco (tal vez hayan sido los duendes de la informática o algún virus salido directamente del sótano en el que trabajan los protagonistas de The IT Crowd), mi ordenador se pasó ayer toda la tarde poniendo sin cesar vídeos de YouTube en los que invariablemente salía Colin Firth y que, además de contener secuencias de Orgullo y prejuicio, Bridget Jones o Love actually, entre otras, llevaban en sus títulos o etiquetas palabras como sexy, hot, awesome o gorgeous, esta a veces precedida por damn y seguida de signos de exclamación (cuando se cansó de poner vídeos, el ordenador saltó a Flickr y se puso a buscar fotos como la de arriba).

La tontería, aparte de amenizarme la tarde (y alegrarme la vista, algo que no queda demasiado bien si tienes a tu marido al lado…), sirvió para despejar una duda que me acechaba desde hacía un par de días (y que siempre me sobrevenía cuando estaba lejos de un ordenador en el que poder comprobarlo): que el que encarna a uno de los amigos de Bridget Jones en la ficción no es otro que el doctor Baltar (James Callis) de Battlestar Galactica, un tipo que antes de contribuir a la casi extinción del ser humano y convertirse en una especie de profeta fue un tipo gay que vivía de las rentas de una sola canción que arrasó una década atrás.

Además de aclarar la incógnita, en mi extenso y totalmente involuntario recorrido por los vídeos del señor Firth me he topado con una curiosa secuencia eliminada de la segunda (y mucho peor que la primera) parte de El diario de Bridget Jones.

Por si hay alguien que no lo sabe, Helen Fielding, la autora del libro, compuso a su Mark Darcy directamente inspirada por el señor Darcy de Orgullo y prejuicio, más concretamente por la interpretación que Colin Firth hizo de él en la versión televisiva de la novela de Jane Austen (curiosamente al director le costó mucho convencerlo, porque Firth no se sentía capaz de ser un tipo que la mayor parte del tiempo no hace nada, se limita a estar ahí y mirar con desprecio a quienes le rodean; como se puede comprobar en la serie y en muchos de sus trabajos posteriores, Firth borda a tipos que no hacen nada). Como muchas otras compatriotas, Fielding despejaba su agenda cada vez que reponían la serie en televisión (algunas incluso besuquean la pantalla), a pesar de que se compró la edición en vídeo, una cinta que sufría mucho por culpa del excesivo uso, sobre todo en determinada escena en la que el señor Darcy/Firth se zambullía en un lago y justo después se paseaba un rato con una camisa blanca nada tupida (se ve que esta foto se la tomaron cuando ya se había secado un poco; lástima).

Bridget Jones heredó de ella su pasión por las obras de Jane Austen, y cada vez que tiene ocasión se solaza con las habilidades acuáticas del señor Darcy (algo que no se menciona en las adaptaciones de las novelas a la pantalla) y sueña con conocer algún día a Colin Firth, algo que consigue en la segunda entrega literaria, en la que tiene que entrevistarlo con la excusa de la promoción de Fiebre en las gradas (otra adaptación, esta de la novela de Nick Hornby), aunque eso no le importa mucho a ella, que centra exclusivamente su conversación con él en su Darcy, si hacía frío en el lago, si tuvo que cambiarse de camisa, cuánto rato se pasó con la camisa semitransparente puesta…

Teniendo en cuenta que Firth fue el encargado de encarnar en la pantalla a Mark Darcy (lo que, por muy apropiado que sea, no deja de ser un poco raro), supuse que la escena de la entrevista no se rodaría, y por eso no me extrañó no verla en Bridget Jones: sobreviviré, pero sí que la rodaron, sólo que la dejaron para el material extra del DVD. Dejando a un lado que no es Fiebre en las gradas la película que él intenta promocionar, el resto de los diálogos se ajustan bastante a lo que Fielding escribió en su libro.

6 comentarios sobre “La camisa y el lago

  1. Voy a inventar un concepto ahora mismo que me va a adelantar en la carrera por la dominación mundial de internet. Lo he bautizado <>‘post digresivo’<>. Un post digresivo lleva en si mismo la semilla de su autodestrucción: puede ser una frase, una palabra, una cita, una imagen… Cualquier elemento que, irremediablemente, atrae toda la atención del lector, cual agujero negro, dejando obsoleta e inútil cualquier exposición sesuda contenida en el mismo post.En este primer caso documentado de post digresivo, la partícula detonante es <>the it crowd<>. Qué serie más… rara. Pero me gusta.

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  2. Iba a llamarte este fin de semana para ver cómo había ido la fase uno, pero supongo que si eres capaz de sentarte frente al ordenador habrá ido bien (me alegro). Me encanta el concepto ‘post digresivo’, una definición que, teniendo en cuenta mi tendencia a la dispersión, podría encajar con casi todo lo que escribo.‘The IT Crowd’ es una serie genial. Lástima que sea inglesa y que sus temporadas (que emiten cuando les sale de las narices) duren sólo seis episodios. Habrá que conformarse con eso.PD: Con un poco más de desarrollo, de esa teoría saldría un post acojonante.

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