Asco y vergüenza

Hay días en que me avergüenzo de ser periodista.

Chica de la tele, Mi mesa cojea, Malaprensa, La tele que me parió o Vaya tele son algunos de los que han comentado la deleznable cobertura informativa que la televisión le dedicó ayer a la tragedia de Barajas (Lord Zoltan se refiere también a los excesos verbales de algunos imbéciles sin puñetera gracia). Aunque la escala de lo deleznable también tiene grados (en un lado están Telecinco -y su abominable Está pasando– o Antena 3 y en el otro TVE, por ejemplo), todas las cadenas acudieron sin pensárselo como moscas a la llamada del morbo a captar cada detalle, cuanto más sórdido mejor, del accidente.

Por suerte el avión cayó en una hondonada y no hay imágenes del suceso (las únicas, hasta el momento, fueron las captadas por los servicios de emergencia, cuya difusión ha prohibido, con muy buen criterio -no hay más que recordar lo que se hizo con las del 11-M-, el juez que lleva el caso), pero ello obligó a los intrépidos reporteros (normalmente becarios, chicos en prácticas o con contratos precarios dirigidos por individuos sin escrúpulos) a lanzarse sobre médicos, bomberos y operarios y, lo que es peor, sobre los familiares de las víctimas.

La desinformación, como no podía ser de otra forma, también se propagó como la peste en la Red. Sin haber hecho un estudio exhaustivo del seguimiento de la noticia en todos los diarios digitales (no pude hacerlo), sí que algunos, como El Mundo, que a media tarde ya hablaba de 150 muertos, se lanzaron a una desenfrenada carrera por abultar las cifras mucho antes de que hubiera confirmación oficial alguna. El País, sin embargo, prefirió quedarse con los datos que iban proporcionando las fuentes oficiales (con nombre y apellidos, nada de “fuentes oficiales dicen que…”). El principal problema fue que hasta las diez y pico Spanair no se dignó a decir cuánta gente viajaba a bordo del avión, y hasta ese momento el único dato que se tenía era que había 20 heridos (que se quedaron en 19 por el fallecimiento de uno de ellos) ingresados en distintos hospitales de Madrid.

Este afán por cuantificar una tragedia (periodismo de cifras lo llaman con desprecio muchos profesionales) que, llegado un punto, ya no es necesario cuantificar (sólo a las víctimas y sus allegados les importa realmente la cifra definitiva, porque el hecho de que fuesen o no más de 100 o 150 da igual: no es mayor o menor; es una tragedia, y punto), afectó en mayor o menor medida a todas las redacciones, incluida la mía. Mientras yo procuraba ceñirme a los datos oficiales (no presumo de ello, es simplemente lo que había que hacer), mis propios compañeros no cesaban de repetir “pues El Mundo lleva ya xx muertos”. Obviamente, no les hice caso, porque si lo hubiese hecho no sólo habría sentido vergüenza ajena (por lo que otros compañeros hacían en ese momento), sino también propia.

Anexo: Guionista en Chamberí también habla de todo este lío en esta entrada en la que incluye un enlace a la portada de El Mundo del día después del accidente. Sin comentarios.

Otro más: Como trabajo por las tardes, no puedo ver Sé lo que hicisteis, pero acabo de ver en Vaya tele este vídeo en el que Ángel Martín comenta una más de las barbaridades perpetradas por Está pasando y sugiere por dónde pueden meterse la cámara.

8 comentarios sobre “Asco y vergüenza

  1. Pues menos mal que aún quedan profesionales que, como tú, sabéis ceñiros a la realidad y no competís por el número de muertos.En casos así lo único que necesita un país es información, cordura y mesura. Todo lo demás sería denunciable si no fuera porque los familiares no están para estas minucias, por desgracia para ellos.

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  2. Gracias por la visita y por el comentario, Ruth.La suerte que he tenido yo es que nadie le hace caso a la edición digital porque sólo se preocupan por la impresa. Los poquísimos jefes que andan por aquí en agosto nunca o casi nunca miran siquiera lo que hacemos.Y eso, en días como ayer, casi es de agradecer, aunque hace un rato he visto que un columnista de mi propio periódico ha criticado el baile de cifras y el “caos informativo que retrata a un país”, metiendo en ese saco también el trabajo que hice yo ayer (lo mejor que pude y con todo el cuidado de que fui capaz), porque mi cifra de muertos a media tarde (repito, siempre los datos oficiales) era mucho más baja que la de ‘El Mundo’.

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  3. Totalmente de acuerdo, como siempre.Sospecho (aunque nunca podré demostrarlo) que El Mundo calculaba sus víctimas restando el número de supervivientes que iban apareciendo al total de asientos del avión…Y esto no ha acabado… Ahora vendrán las teorías sobre las causas, el seguimiento a los familiares y a los heridos… Habrá quien haya pensado que ya tiene resueltas bastantes páginas hasta fin de año… Lamentable.

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  4. Pues no es mala teoría, Invitado de invierno, porque es la única manera de explicar sus vertiginosas cifras.Y me temo que en lo demás también tienes razón. Ahora queda lo peor. Por desgracia el circo mediático no ha hecho más que empezar. Sin ir más lejos, el periódico para el que trabajo (y que tan bien conoces) llevará mañana más páginas de las que ha dado hoy.

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  5. Lo que es vergonzoso es conectar una tarde entera para no decir nada. Lo único que había eran becarios como tú dices –ahora me permito tutearte, espero hagas lo mismo conmigo- diciendo hora tras hora que las escenas de dolor eran horribles y que los cadáveres llegaban al IFEMA –curioso sitio dónde un día montan una muestra de productos, pongamos, maragatos, y al siguiente montan un megatanatorio- porque no había en realidad más que decir. Aunque a mi lo que más me indignó es ver como algunos neocons están aprovechando para dejar caer que como Spanair está en dificultades económicas puede que el personal estuviese mosqueado y no hiciese bien su trabajo. Cómo si arriesgar ciento setenta vidas fuese como no tramitar instancias en una ventanilla porque estas cabreado con tus jefes.Y tampoco entenderé a esa gente que tras perder a un ser querido lo primero que hacen es dejar que se les arrime una cámara en vez de mandarlos a la mierda. En cuanto al accidente, uno se sospecha que tanto billete barato y tanta compañía de bajo coste tiene que empezar a pasar factura.Y aprovecho para saludar a la anfitriona de este blog, que hace un tiempo sigo aunque ahora me decido a comentar. Y eso que a veces discrepamos, como en la última de Indiana Jones…

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  6. Hola otra vez, Joker, y sí, mejor pasamos al tuteo. Una vez más, tienes toda la razón. Lo de las conexiones para no decir nada nuevo jamás las entenderé, aunque me temo que es un efecto más de la espectacularización de la información que se ha extendido por todas las televisiones (no sólo en ellas, aunque es ahí donde es más evidente).Precisamente lo del Ifema lo comentamos mi inminente marido y yo. O le cambian el nombre o reservan una sala que sólo se use para estos menesteres, porque, como dices, no puede albergar un día una feria de lo que sea y al día siguiente a las víctimas de una tragedia.También yo he escuchado / leído lo del malestar de los empleados de Spanair como uno de los factores del accidente, y me parece tan rastrero que no creo que necesite mucho más comentario.En cuanto a los que dejan que se les acerquen las cámaras, tampoco lo entiendo, aunque tal vez sea lo menos grave o indecoroso de todo este lío.Quedas saludado, Joker, y me alegro de tenerte por aquí y, sobre todo, de que comentes, porque como habrás visto la profusión de comentarios no es precisamente nuestro fuerte.Ni que decir tiene que por aquí puedes discrepar cuanto quieras, sobre lo que quieras, aunque te advierto que Indy es para mí casi una cuestión de fe, así que, por favor, no seas muy duro con él…Saludos.

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  7. Ha sido bastante vergonzoso y eso que, por fortuna, a mí me pilló currando y no tuve que verlo por la tele. El tratamiento de algunas cadenas ha sido completamente bochornoso aunque tampoco me sorprende, no es la primera vez lo que hacen. Lo de El mundo lo comentábamos en mi oficina (oficina en la que todos los redactores de repente empezaron a rebuscar en sus agendas para ver qué contactos de tragedias tenían para moverlos). No podía ser que se adelantara de esa forma a los muertos oficinales a no ser que hubieran sacado la cifra dando por fallecidos a los que no se habían salvado inicialmente. Viva el rigor periodístico y sobre todo, viva la guerra de cifras. Comparto cien por cien tu artículo de hoy. Un besito y seguimos en contacto.Ya le dije a Suso lo de la boda pero no está seguro de que pueda ir. Te lo confirmaré en pocos días. Un besito. Al.

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  8. Hola, Al.Yo tampoco pude ver nada porque me pilló currando (y no tengo teles cerca, por muy raro que resulte), pero he leído y me han comentado que todo fue según lo previsto, o sea, horrible. Lo de ‘El Mundo’ sí lo pude ver, y sigo sin dar crédito, aunque lo peor fue lo de la portada del día siguiente, que acabo de añadir. Vergonzoso. Otro besito para ti. Y ya me dices lo de Suso cuando lo sepas.

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