Críticos de cine

Hace ya tiempo que los críticos de cine han perdido su función social. La multiplicidad de foros (televisiones, radios, prensa y sobre todo internet) en los que expertos o aficionados pueden contar qué les ha parecido una u otra película ha convertido en meramente accesoria la figura del crítico vetusto, parapetado tras su experiencia y sus abundantes conocimientos de la historia fílmica, que unos años atrás iluminaba la procelosa senda que el espectador debe recorrer antes de sentarse en la butaca de un cine. Antes, ellos, y los amigos fiables, eran los únicos que podían responder a la pregunta ¿merece la pena que vea esto? Y teníamos fe en ellos (en unos y otros) porque normalmente acertaban.

Pero el tiempo pasó y llegó a nuestras vidas internet (según muchos, el Armagedón de la sociedad y la cultura contemporáneas), que multiplicó las voces y opiniones hasta el infinito. Ahora, cualquier espectador que quiera informarse antes de invertir cinco o seis euros y un par de horas en una película tiene una idea más o menos precisa de qué es lo que va a ver.

Y no todos los críticos serios han sabido adaptarse a ese nuevo orden mundial. Algunos han seguido, como siempre, tratando de llevar a cabo su tarea con responsabilidad y honestidad, recomendando aquello que deberíamos ver y previniéndonos sobre aquello que bajo ningún concepto deberían captar nuestras retinas. Esa honestidad incluye una voz propia, una subjetividad que nunca ocultan con supuestas verdades universales empapadas de retórica. Puedes estar o no de acuerdo con ellos, pero sabes qué películas les gustan y cuáles no, y sabes que no te van a mentir porque hayan tenido un mal día o hayan escrito la crítica en casa antes de ver la película.

En cambio hay otros que no han seguido el mismo camino. En la lucha por encontrar su singularidad, su individualidad como críticos, que nunca (ahora lo sabemos) han tenido, van dando bandazos del elogio desmedido al ataque sin compasión, todo vísceras, y con una incoherencia que convierte cada una de sus críticas en una afrenta a su propio oficio e incluso al sentido común. Estos pobres críticos sin alma, que hace ya tiempo que dejaron de emocionar, agradar e incluso molestar a sus (más escasos día a día) lectores, han descubierto que la única forma de hacerse escuchar en medio de una ovación es abuchear en lugar de unirse al aplauso, y eso hacen, a veces de manera incomprensible, en su infructuoso camino hacia la singularidad.

En el primer grupo tenemos, por ejemplo, al fallecido Ángel Fernández-Santos o al forzosamente jubilado Antonio Gasset. En el segundo están todos los demás.

P. D.: Esto iba a ser un comentario a El caballero oscuro, pero el párrafo introductorio se ha alargado un poco, así que dejaremos el nuevo Batman para otro momento.

10 comentarios sobre “Críticos de cine

  1. Curioso que ponga un link del crítico de El País y no del prepotente crítico de su grupo periodístico, que también le dio para el pelo a la película.

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  2. Gracias por el comentario pero, y no es por llevar la contraria, el enlace que dices que falta a la crítica del, muy bien llamado, ‘prepotente crítico’ si está en la entrada, justo después de la de El País, donde pone ‘de manera incomprensible’.Saludos.

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  3. Siento llegar tarde a la conversación, pero he tenido una tarde laboral un poco ajetreada. Gracias ante todo por la visita, Joker, y por el comentario. Como ya has visto, no he olvidado ese enlace, precisamente porque el crítico al que mencionas ha sido mi principal ‘musa’ a la hora de escribir esto.Saludos.

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  4. Una lástima que la sombra del crítico sea tan alargada y tengamos que esperar para el comentario sobre El caballero oscuro… (no es por presionar, pero pienso ser crítico sobre el comentario, valga la redundancia).

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  5. Hola otra vez, Joker. Creo que hace tiempo que no las ve, y es una pena, porque sus clases sobre Historia del Cine son (o eran, porque no sé si sigue dándolas), una delicia. Pero como crítico hace tiempo que dejó de gustarme (sus cinco estrellas a ‘Stuart Little 2’ o sus cero estrellas a ‘La Comunidad del Anillo’ para darle cuatro o cinco un año después, cuando la comentó en las páginas de televisión, no tienen mucho sentido).Y no lo veas como “audacia” o “desafío” (aunque me encanta que me atribuyan esos términos…) sino como un comentario (o eso pretendo) con sentido común.Saludos.

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