Sí, amigos, los Oscar

Lo bueno de trabajar en un periódico es que, a veces, puedes escribir de cosas que te gustan, como el cine o los Oscar. Lo malo es que también tienes que hacer otras muchas cosas que te quitan tiempo y energía para actividades extraescolares como escribir en un blog.

No es que me haya olvidado de las nominaciones a los Oscar, ni que no me haya enterado. Es sólo que, aparte de la información que escribí el martes al respecto, poco tiempo he tenido para comentarlo por aquí.

Todos sabréis ya que Javier Bardem ha sido nominado al premio al Mejor Actor de Reparto por su papel en el filme de los hermanos Coen No es país para viejos, y también que Alberto Iglesias opta a otra estatuilla por la partitura de Cometas en el cielo, de Marc Foster.

Aunque me alegro mucho por los dos (y si se los dan, aún más), siempre me da un poco de rabia cuando hay españoles entre los candidatos a los Oscar, sobre todo porque se erigen (o los erigen, porque ellos no tienen culpa) en protagonistas de cuantas informaciones relacionadas con los premios aparezcan en los medios. Admito que la presencia patria es casi la única oportunidad de que las noticias sobre los Oscar salten a las portadas, pero como en mi opinión los premios de la Academia de Hollywood son uno de los acontecimientos cinematográficos más importantes del año (de cualquier año) por sí mismos, no entiendo que sólo se hable de ellos si hay españoles en el lote.

Como además este año Bardem se ha convertido en carne de la prensa de los higadillos por su romance (o no) con Penélope Cruz y por culpa de los guionistas nadie pudo ver si iba con ella a la gala de los Globos de Oro, mucho me temo que los paparazzis se le van a echar encima en las próximas semanas para saber si pisará la alfombra roja del Teatro Kodak con Pe o con su madre.

La lista de candidaturas a los Oscar no hace sino confirmar la tendencia ya apuntada por los Globos de Oro, que no habrá un claro vencedor. Dos películas parten con ocho nominaciones, No es país para viejos y Pozos de ambición, y parece que entre las dos se repartirán los premios importantes (Expiación tiene siete, incluida Mejor Película, pero no hay mención para su director, Joe Wright, ni para sus protagonistas, Keira Knightley y James McAvoy, lo que en principio la excluye del podio).

Los filmes de los Coen y de Paul Thomas Anderson -ese director capaz de lo peor (Boogie Nights) y también de lo mejor (Magnolia)- comparten candidaturas a Mejor Película, Dirección, Guión Adaptado, Montaje, Fotografía y Edición de Sonido y una mención para su reparto (Bardem en el caso del primero y Daniel Day-Lewis en el segundo), así que la cosa es casi un enfrentamiento directo entre ambas, salvo en el caso de sus actores (Bardem va en secundario y Day-Lewis en principal) y en la octava nominación (Efectos de Sonido para No es país para viejos y Dirección artística para Pozos de ambición).

Mucho me temo (aunque me encantaría equivocarme) que, como en otras ocasiones, los señores académicos optarán por un reparto del pastel entre las que parecen ser las dos películas del año. Junto a ellas se han colado otras cintas que, como la ya citada Expiación, parecen estar ahí para completar el cupo de candidatos en un año un tanto flojito. Es el caso de Michael Clayton, de Tony Gilroy, que ha conseguido siete menciones (Película, Director, Guión Original, Música y candidaturas para George Clooney, Tom Wilkinson y Tilda Swinton), o Juno, el segundo largometraje de Jason Reitman, que además de ser hijo del gran Ivan firmó la sorprendente Gracias por fumar. Muchos dirán que Juno no hace más que completar el cupo independiente (un cupo, por otra parte, bien cubierto ya por los Coen y Anderson), pero el caso es que esta historia compite por los Oscar a Mejor Película, Director, Guión Original y Actriz protagonista (Ellen Page).

Aunque hay bastantes curiosidades en la lista de nominaciones, como la presencia de Persépolis en la categoría de Animación y no con las producciones extranjeras (y la ausencia en ésta de Deseo, peligro, de Ang Lee) o las cinco menciones a Ratatouille (una de ellas para el guión de Brad Bird), mi favorita es el regreso de Alan Menken, desaparecido desde Hércules y que regresa ahora con Encantada, que le ha granjeado tres nominaciones en la categoría de Mejor Canción.

Con estas tres, Menken ya suma 18 a su lista, y si se llevase otra estatuilla este año sería la novena de su carrera, una trayectoria cimentada (al menos la última etapa) sobre su estrecha y provechosa colaboración con la factoría Disney. La Sirenita, La Bella y la Bestia, Aladdin o Pocahontas han sido algunos de los trabajos por los que ha sido premiado por la Academia. Aunque aún está muy lejos del récord que ostenta John Williams (al que este año apenas hemos escuchado y al que no veremos en el Teatro Kodak), tiene tres Oscar más que él.

Una de las diferencias entre los Globos de Oro y los Oscar (aparte de que aquellos incluyen categorías de televisión y que éstos premian también a los técnicos) es que, mientras que en los galardones de la Asociación de Prensa Extranjera en Hollywood se separan las categorías en Drama y Comedia o Musical, en los Oscar no hay esa distinción, lo que deja sólo cinco candidatas a Mejor Película y reduce a la mitad el número de intérpretes candidatos (me refiero a los protagonistas, porque no hay división por géneros en los Globos de interpretación de reparto).

Así, podemos ver juntos y revueltos a Johnny Depp (Sweeney Todd), George Clooney, Daniel Day-Lewis, Tommy Lee Jones (En el valle de Elah) y Viggo Mortensen (Promesas del este), o a Cate Blanchett (Elizabeth, la edad de oro), Marion Cotillard (La vida en rosa), Julie Christie (Lejos de ella), Ellen Page (June) y Laura Linney (The savages).

Si hiciéramos caso a los pronósticos, el Oscar al Mejor Actor sería para Day-Lewis y no para Depp (aunque ambos lograran un Globo de Oro) o Clooney (aunque siempre es un placer verlo, no importa que se lleve o no estatuilla), y el de Mejor Actriz para Julie Christie y no para Cotillard (premiadas las dos en los Globos), aunque siempre puede haber un Jack Palance que decida, en el último momento, que es más agradable darle el premio a una chica mona (Marisa Tomei) que al que ponga en la tarjeta.

En las de reparto, tenemos otra vez a Blanchett (por hacer de Bob Dylan, o algo así, en I’m not there), Tilda Swinton, Ruby Dee (por American gangster, una de las olvidadas), Saoirse Ronan (el nombre raro que no puede faltar cada año, y que opta a premio por Expiación) y Amy Ryan (Adiós, pequeña, adiós). Por su parte, en la masculina, junto a Bardem compiten Tom Wilkinson, Casey Affleck (El asesinato de Jesse James…), Philip Seymour Hoffman (La guerra de Charlie Wilson) y el que podría ser el tapado de una categoría en la que todos dan como ganador al español: Hal Holbrook, un señor que en unos días cumplirá 83 añazos y al que hemos visto en centenares de títulos, entre ellos en El ala oeste, interpretando al loco asesor del Departamento de Estado Albie Duncan.

Y mientras periódicos, revistas, televisiones y webs dedican espacio y tiempo a comentar, especular y apostar sobre quiénes se llevarán a casa el eunuco dorado, como dicen los cursis, y Hollywood se empapela de carteles, seguimos sin saber si habrá o no ceremonia. Tras la cancelación de los Globos de Oro, los organizadores de los Grammy se sentaron a negociar con los guionistas y han conseguido salvar su gala, lo que es un buen comienzo, aunque ya se sabe que “comenzar bien no es poco, pero tampoco es mucho”.

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