Estoy enferma. Mocos, tos, dolor de garganta, fiebre, escalofríos, debilidad neuronal, ganas de morirme… En definitiva, todos los síntomas de un catarro de campeonato. Ha refrescado un par de noches y ya he cogido el primer resfriado de la temporada, lo que me invita a pensar que igual mis defensas no están demasiado finas y que debería hacer algo con ellas si no quiero estar así hasta mayo.
Entre Frenadol y Frenadol, esta tarde me he aprovechado de la pericia de Carles para repescar algunos programas de Sé lo que hicisteis (que casi nunca puedo ver por culpa del maldito trabajo), entre ellos el divertido musical con el que celebraron el viernes su programa número 100 (con Ángel Martín haciendo del Travolta de Grease) o aquel otro en el que Ángel se desahogó y dijo todo lo que pensaba sobre la inmunda ¿investigación? que están llevando a cabo en La noria sobre la muerte de Antonio Puerta (anoche seguían, por cierto, con la misma basura), aunque lo de La noria, y Telecinco, no es nuevo, ni siquiera sorprendente, sino sólo un paso más en la irrefrenable carrera hacia el abismo en la que compiten la mayor parte de los medios de comunicación.
Lamentablemente, hay veces que el cuerpo habla a gritos. En tu caso, me parece escuchar algo sobre un SPA alpino.
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Es verdad, pero ¿por qué nos empeñamos siempre en ignorarlo? Desde luego lo del SPA no suena nada mal. Tomaré nota…
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Eso te pasa por ver demasiada televisión y descansar tanto. Si curraras más y te ampliaras tus horas de trabajo seguro que tendrías una salud de hierro. Como bien sabes, el trabajo dignifica.>Ala, te dejo que me voy a poner a currar yo, que me toca ver «La noria». :S>>Al.>>Pd.- Mejorate!!! Muacks.
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Seguro que los que dicen que el trabajo dignifica no han tenido que hacerlo nunca (y además esto te lo escribo desde el curro, para que veas). ¿Seguro que ver ‘La noria’ entra dentro de la definición de ‘trabajo’? ¿No es más bien algo parecido a una tortura?>Besitos, niño.
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